Señalando el camino hacia una economía regenerativa
Bürkert está afrontando los desafíos de nuestro tiempo con una visión que va más allá de la sostenibilidad tradicional. La economía regenerativa debería contribuir activamente a proteger y fortalecer el medio ambiente y la sociedad.

El prolongado período de crecimiento de la prosperidad social que hemos vivido en casi todas las partes del mundo ha alcanzado un punto de inflexión. Hasta la fecha, este crecimiento se ha basado en una economía lineal que sigue el principio «extraer, fabricar y eliminar». Sin embargo, este concepto ha alcanzado sus límites, como se constata claramente a varios niveles globales que abarcan el medio ambiente, la economía, la sociedad y la política.
Pero también las empresas están experimentando los efectos tangibles de este fenómeno global. Los expertos en control de fluidos de Bürkert están observando el impacto directo que esto está teniendo en los cuatro niveles mencionados anteriormente: por ejemplo, en forma de inundaciones más frecuentes en el río Kocher ubicado cerca de la sede de la empresa, además de un creciente estrés psicológico y mental de los empleados, precios volátiles de los materiales, niveles de capacitación de aprendices, motivación de los empleados, barreras a la exportación de tierras raras, aranceles, intentos de regulación a través de la burocracia, entre otros muchos aspectos.
La cuestión es cómo puede reaccionar una empresa familiar alemana ante esta situación y hasta dónde llega, siendo realistas, su esfera de influencia. Los expertos en control de fluidos están afrontando estos desafíos con su visión de una economía regenerativa: son conscientes de que esto no provocará cambios por sí solo, pero creen que dar algunos pasos iniciales puede convertir a la empresa en una inspiración para otros.
Una economía regenerativa tiene como objetivo no solo crear una huella menos perjudicial, sino también tener un impacto positivo en toda la vida en la Tierra a través de todas las acciones que implica. Bürkert cree que la prosperidad para todos aumenta cuando empezamos a considerar las relaciones sistémicamente y derivamos acciones de ellas.
En la práctica, la empresa está traduciendo su visión en valores aplicados en el día a día que apoyan lo que espera lograr. Su objetivo es dar pasos en esta dirección mediante el pensamiento a largo plazo, la creación de redes en lugar de la competencia y cambios de comportamiento concretos. El pensamiento a largo plazo, por ejemplo, está profundamente arraigado en las empresas familiares, que por su propia naturaleza piensan en términos de generaciones. Concretamente, esto significa que la empresa está utilizando los beneficios para promover la prosperidad social y pasando gradualmente de un tipo de pensamiento centrado en la sostenibilidad a una economía regenerativa. Ambos enfoques deben implementarse cuidadosamente para mantener a la empresa en el buen camino.
También se hace hincapié en medidas que ofrezcan a los empleados seguridad psicológica, apoyen a los clientes en la aplicación de conceptos basados en una economía regenerativa y fortalezcan las asociaciones locales, así como los sistemas fractales ágiles (unidades organizativas que funcionan de forma independiente pero, al mismo tiempo, forman parte de un sistema más amplio). Georg Stawowy, CEO de Bürkert, señala: «Nos hallamos ante un largo camino, y debemos ser realistas a la hora de evaluar las contribuciones que hacemos a medida que avanzamos por ese camino. También necesitamos una visión clara que nos guíe en nuestro recorrido de pequeños pasos. Al hacerlo, y lo digo con modestia, no solo queremos hacer nuestra propia contribución, sino que también queremos señalar el camino para los demás».
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